Soy Elisa! Bienvenido a mi cosecha. ¿Cosecha de qué? Pues de adultos felices. La vida me ha bendecido con dos hijos, Amelia y Alan y desde que soy mamá, he tenido que reinventarme, encontrarme y formarme. Soy cubana, maestra de edad preescolar y facilitadora certificada del método paternidad efectiva y he creado este blog porque siento que nosotros los que somos padres, tenemos mucho que compartir. La crianza es una labor muy difícil, sí, pero tan hermosa.
Porque creo en el mejoramiento humano y en un futuro mejor, he creado este rincón donde te compartiré un poco de esta gran aventura que es criar a los hijos, ser mujer y soñadora empedernida.
Me cuentan que en Cuba cuando tienen el Covid, dicen que andan con el “catarro malo” y creo que es muy bonito llamarlo así. Yo no vivo actualmente en esa isla del caribe, pero, ahí nací, ahí me crie y por lo tanto, te contaré que ando con el catarro malo, no se cual de sus variantes. Como llevamos lidiando con esto más de dos años y nunca nadie en casa se había contagiado ya hasta sentía a mi familia inmune a ese virus, pero no es así, mi familia es como cualquier otra familia, muy humana, fuerte y frágil como cualquier otra.
Ahora me reía yo sola porque me percaté que me comencé a sentir mal justo el día que había publicado un post en mis redes sociales donde decía:
“Que los días que están por venir sean buenos y si no lo son, no dejes de sonreír, no dejes de dar lo mejor de ti”
Entonces me tocó probarme a mi misma y sonreír en días malos y tratar de dar lo mejor de mi mientras paso este catarro, que si no supiera de la existencia del Covid hubiera sido una gripe cualquiera, incluso más ligera que otras que he pasado.
Ayer un amigo me llamó para saber de mi y resulta que él también había pescado el catarro malo y hablábamos de tema:
¿Tienes las dos dosis de la vacuna puesta Elisa?
¿Te pondrás la tercera de refuerzo?
¿Vacunaste a la niña?
Mis respuestas fueron:
Si, estoy vacunada con las dos dosis de la Pfizer, no creo que me ponga la tercera y a la niña no le he vacunado porque me da temor hacerlo.
Y ahí mi amigo me dijo algo que justo describió me sentimiento hacia todo esto:
-Elisa, yo tampoco he vacunado a mis hijas porque estoy confundido-
¿Como no estarlo si todo esto es muy confuso?
Hay personas que hacen declaraciones sin ningún fundamento donde afirman que el Covid es todo un invento, otros siguen sembrando el terror sobre la enfermedad y cada mito lo que hace es confundirnos.
El psicólogo Ricardo Trujillo dijo en una entrevista con UNAM Global: “ Aunque los mitos son elementos de los cuales no se tiene evidencia, las personas los validad porque les brindan entendimiento, tranquilidad y coherencia a un mundo que generalmente es caótico.
Actualmente solemos tildar a las personas de irresponsables o ignorantes, pero, como no serlo con una situación tan confusa y es que lo que queremos es entender.
¡Que mierda de virus! ¡Que mierda de prensa! Pero nada, en este mundo loco vivimos y este es el juego que hay sobre la mesa ahora, juguemos bien.
Hoy comienza un nuevo año y como de costumbre, hago mi lista de propósitos. Cuando escribo mis propósitos es como hacer una guía de a donde quiero llegar, do lo que quiero lograr y hoy te quiero hablar de uno de mis propósitos, uno muy importante.
ME PROPONGO ESTE AÑO ENSEÑARLE EL VALOR DE LA GRATITUD A MIS HIJOS.
Yo vengo de una familia humilde, donde el amor siempre abundaba, pero todo lo demás escaseaba, incluso las cosas esenciales. Heredé ropa usada de amigas y primas mayores, compartí merienda con mi hermana y me quedé con hambre más de una vez. De esa forma, la vida me enseño a valorar lo que tengo.
Hoy mi situación es diferente porque me he esforzado para que no escaseé nada, como también se esfuerza mi esposo y así entre los dos, tratamos de que nuestros hijos vivan en abundancia pero… algo nos ha fallado, algo muy importante. Enseñarle el valor de la gratitud a nuestros hijos.
La semana pasada fue navidad y mis hijos recibieron muchos regalos, como cada año. Alan, mi hijo más pequeño aun no está saturado de tanto, pero Amelia, mi bella Amelia de 8 años ya se le hace más difícil asombrarse o sorprenderse con los regalos. Mientras ella abría sus regalos, yo la observaba detenidamente y me di cuenta de que durante estos años he olvidado inculcarle e mi hija el valor de la gratitud. Pero como dice el refrán, nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Quizás tu también has notado que, en la actualidad, los niños mientras más tienen, más quieren. Cada día están más sobre estimulados con video juegos, programas de televisión, apps como tik tok, donde todo pasa tan rápido, todo tipo de tecnología y juguetes computarizados y yo los miro y los veo inconformes y me da tristeza la verdad, y me pregunto:
– ¿Cuánto más hay que darles para que sean felices? –
No hay que darles más, lo que hay es que enseñarles a apreciar lo que tienen para que no vivan eternamente insatisfechos y criticando todo y esperando más de todos.
Los niños que son así siempre se están comparando con los demás como también les cuesta entender las opiniones de los amigos o familiares. Se aburren fácilmente y muestran poco entusiasmo cuando reciben regalos y una de las peores características desde mi punto de vista es que no paran de exigir.
Creo que es fundamental comenzar a poner en práctica en casa la gratitud y para poder inculcarle a mis hijos este valor he estudiado un poco y he buscado algunas vías para hacerlo y te las quiero compartir por si las quieres usar.
“Cajita de bendiciones”
Hoy que comenzó el año, le entregué a mi hija una cajita. Le expliqué que durante todos estos 12 meses ella echará un papelito cada vez que reciba un regalo, visite un lugar nuevo, pase un buen rato o viva una buena experiencia. Al finalizar el año abrirá la cajita y podrá ser más consciente de todas las bendiciones que tuvo.
“¿Cómo me sentiría si?
Todos sabemos que jugando es la mejor manera en la que los niños aprenden así que ¿por qué no usar el juego también para enseñar sobre gratitud? El juego de ¿Cómo me sentiría si?, le brinda a los niños la oportunidad de imaginarse sin alguna de sus pertenecías o también se pueden poner en el lugar de otra persona cosa que les cuesta tanto a ellos. Ejemplo de algunas de las preguntas que se les puede hacer es: ¿Cómo me sentiría sin mi casa? ¿Cómo me sentiría si nunca pudiera ir al parque? ¿Cómo me sentiría si no pudiera caminar?
«Ser ejemplo»
Por último, y ahora creo que este debió haber sido el primer punto. Si queremos que nuestros hijos sean agradecidos, debemos serlo nosotros, debemos mostrarles a ellos cuan agradecidos estamos por todo lo que tenemos, incluso, cuan agradecidos estamos de tenerlos a ellos como hijos.
La gratitud es sinónimo de bienestar, así que te invito a que la practica de dar las gracias sea también un propósito para ti en este nuevo año.
Recuerda que, para tener hijos felices, necesitamos ser padres felices y (agradecidos).
Gracias por acompañarme en esta cosecha que es la crianza de nuestros hijos y hasta la próxima.
It’s the most beautiful time of the year (Es la época más hermosa del año)
Así dice una canción de un cantante norteamericano llamado Andy Williams. Yo le doy la razón, la navidad es una época preciosa, por las luces, las decoraciones que son bellísimas, por como las personas viajan lejos para reunirse con sus seres queridos, por esos abrazos navideños que son tan calentitos y sobre todo por lo que significa la navidad.
¿Y cuál es el significado de la Navidad?
La Navidad significa amor.
La navidad es la celebración del nacimiento del niño Jesús. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16-17
Se que todo esto tiene sentido si eres cristiano, sino lo eres pues ni modo, la navidad no significa nada para ti. Pero en realidad creo, que hasta entre los mismos cristianos la celebración de la navidad ha perdido su verdadera razón, que es el amor de Jesucristo.
La sociedad consumista en la que vivimos, esa misma sociedad de apariencias que se ha encargado de estudiar muy bien el mercado para hacerte gastar muchísimo, pero muchísimo dinero en la navidad, esa sociedad sin lugar a duda tiene el control y el poder de hacernos actuar de una manera y no de otra. Esa sociedad se a encargado también de que nuestros niños pidan y pidan listas más largas cada año sin tan siquiera saber que se celebra. Formamos parte de esa sociedad y es muy humano el querer integrarse y formar parte de algo, pero mi recomendación para esta navidad es:
Cuestiónate algunas de las cosas que haces. ¿Puedo gastar esa cantidad de dinero en regalos? ¿De que otra manera puedo demostrarle a esa persona que es muy especial para mi? ¿Le he explicado a mi hija o hijo por qué celebramos la navidad?
A todos nos gusta recibir regalos, cuando tus regalas un presente a una persona es para dejarle saber que la aprecias y le quieres, pero lo que no tiene sentido es que te dejes todo el salario del mes y los ahorros en los regalos y fiesta navideña. La navidad es una época de compartir con la familia, de cantar un villancico juntos, aunque sea desafinado. De decorar el árbol y que con cada ornamento recordar lo especial que somos ante los ojos de Dios y entenderlo en serio y sentirnos así de especial nosotros mismos y amarnos y amar al prójimo.
Te deseo una feliz navidad, que el amor reine en tu corazón para que lo puedas esparcir en tu hogar y en tu sociedad, nuestra sociedad necesita mucho de eso, mucho amor y paz.
Hace muchos años que trabajo con niños, pero hace tres años que decidí crear mi propio espacio para educar. Vivo orgullosa de mi LOL HOUSE, así se llama mi guardería, que ha sido realmente una escuela para mi, mi esposo y mis dos hijos.
Pasar tantas horas rodeada de niños, los años de estudio y las charlas con muchísimos padres me ha enseñado también que a veces los padres no sabemos como lidiar con algunas situaciones y lo sé muy bien porque soy mamá. Entonces, a pesar de que adoro trabajar con niños, llevo un tiempo volcando mucha de mi atención en los padres.
¿Y sabes por qué?
Porque los niños son como una vasija, cuando nacen comenzamos a llenarla y depende de lo que le echemos, pues se llenará bien o se llenará mal.
A ser madre y padre también se aprende y se necesita de mucho coraje.
Este año terminé mi certificación en el Método Paternidad Efectiva, el cual me ha mostrado el camino para ser una madre y educadora más efectiva. La crianza de los hijos es como una cosecha, necesita de mucha atención y amor, por eso te invito este domingo 19 de diciembre de 2021 a las 4:00 PM hora del este al directo que tendré por Instagram hablando de cómo manejar la frustración en nuestros hijos.
Si aun no me sigues en Instagram, te invito a que vayas a la página principal y en la esquina superior derecha esta el acceso directo a mis redes sociales.
Espero verte por allí para seguir nuestra cosecha.
Cuando esperas un bebe la vida transcurre diferente, ¿ah que sí? Y siempre te preguntas ¿Qué será? Niña, niño. Los días pasan mientras acaricias tu barriga como único se hace en esa etapa. Las madres lo hacemos porque ya queremos acariciar esa personita que crece dentro. En esos ratos te olvidas por completo del mundo exterior y tratas de imaginar ese universo dentro de ti, de como estará tu bebe en la calidez de tu vientre, te olvidas incluso de preguntarte ¿que será? Cuando se espera un bebe deseado, te sientes especial y afortunada porque sabes que es una bendición lo que está pasando dentro de ti.
No se si ahora que estas leyendo mi blog estas esperando un bebe, tal vez no, quizás ya viviste esa experiencia hace algunos años atrás como yo, que ya mis hijos tienen 8 y 3 años, pero aun hay marcas en mi cuerpo de esa etapa y las considero sagradas.
Pero bueno, de lo que les quiero hablar realmente, es de la ACEPTACIÓN, la aceptación de nuestros hijos sean lo que sean, vengan como vengan. He decidido hablar de este tema, porque justo hoy se revelará el género del bebe de unos amigos muy especiales y andamos todos emocionados esperando el momento. Ellos ya tienen una linda hija de 10 años y desean con fervor que ese bebe fuese varón. Pero… ¿y si es otra niña? Pues segura estoy que la amaran igual, pero… aquí va otro pero ¿percibirá el bebe esos deseos?
Este tema es de mucho interés y punto de análisis en numerosos estudios y cada vez queda más en evidencia que los bebes sienten desde que están formándose dentro de nuestro vientre porque están en íntima conexión con nuestro cuerpo y mente. Hay un libro especial llamado “ LA VIDA SECRETA DEL NIÑO ANTES DE NACER” escrito por los doctores Thomas Verny y John Kelly que nos brindan una visión de la vida intrauterina que es todo un universo y de la conexión física y mental entre la madre y su hijo. Otra persona que habla del tema es Annie Murphy
En una charla TED titulada “LO QUE APRENDEMOS ANTES DE NACER.
¿Porqué te cuento todo esto?
Pues porque no debemos enfocar nuestra energía en preocuparnos en que será nuestro bebe. Enfocarse en eso no es un buen comienzo de embarazo. Lo importante no es el género de nuestro bebe, sino el maravilloso acontecimiento de que llegará un hijo y será bienvenido y amado. No digo que este mal, ya que es normal sentir cierta preferencia, lo que no está bien es que se convierta en una obsesión desear un género y no el otro.
Para concluir… Les quiero regalar un texto sobre los hijos, creo que del escritor José Saramago, pero no estoy cien por ciento segura, de igual modo, de quien sea el texto, es precioso y me encanta, aquí se los dejo.
“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien, más que a nosotros mismos. de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.
¿Perder? ¿Cómo, no es nuestro?
Fue apenas un préstamo… El más preciado y maravilloso préstamo, ya que son nuestros, sólo mientras no puedan valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino, y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.”
Seguimos en cosecha, la cosecha de adultos felices.
Un abrazo grandísimo de Elisa.
Esas fotos fueron del día de la revelación del género de nuestro segundo hijo. Nuestras camisas decían: Pink or Blue. we love you (Rosa o Azul, nosotros te amamos)
Hay momentos en la vida que nos hacen estremecer, gritar, incluso sentir que el corazón va tan rápido que no podrá más y que en cualquier momento se parará. Los que tenemos hijos sabemos de ese tipo de momentos. Recuerdo como si fuera ahora y ya Amelia (mi hija mayor) tienen 8 años, aquel día que se cayó de la cama. Era solo una beba, quizás cuatro meses, y yo, mamá recién estrenada tenía mucha ropa que guardar y acosté a mi hija en mi cama, justo en el centro por precaución y algunos cojines alrededor, también por precaución. Estando de espalda a ella, poniendo cada pieza de ropa en las gavetas, sentí el fuerte golpe, no me había dado la vuelta aun y ya sabía que ese sonido había sido la cabeza de mi hija contra el suelo. Es que ahora mismo, escribiendo esto me vuelve a invadir ese dolor y ese sentimiento de culpa, no tan latente como en ese instante, pero ahí está, como una punzada.
Corrí hacia ella que lloraba en el suelo y yo sentí que el mundo se me acababa y que era la peor madre de todas. Nada ni nadie nos prepara para ese tipo de momentos y cuando tienes hijos y son traviesos, pues ocurren frecuentes y llegamos a aceptar que ya viviremos preocupadas el resto de nuestras vidas.
Ya con mi hijita en brazos y las dos ahogadas en llanto, le revisé cada pedacito de su cuerpo y agradecí al universo que todo estaba bien. Aquello duró quizás un minuto o menos y por los gritos llegó mi esposo (que es enfermero), no tuvo que preguntar que había ocurrido porque yo le gritaba…
-HAY JOTA, SE ME CAYÓ LA NIÑA-
Mi esposo después de calmarnos a las dos me dijo que no me podía poner así porque ese era solo el primer susto de muchos y sí que tuvo razón. En los 8 años que tiene Amelia nos ha dado buenos sustos. Con dos años y medios se me perdió dentro de una tienda por cinco minutos y esos han sido los cinco minutos más largos y dolorosos de mi vida. No les voy a describir todos los horrores que pasaron por mi cabeza de pensar que nunca más la vería, pero luego ahí estaba ella, sonriente y como si nada hubiera pasado y yo con ganas de no se que. Recientemente en un hotel México, mientras bajábamos en el ascensor, se molesto y cuando todos salimos, ella se quedó dentro y subió otra vez. Al abrirse las puertas y ver que no estaba me dije otra vez no, no…. Yo me quedé en el mismo lugar, por si regresaba, pero mi esposo se fue a cada piso a buscarla hasta que tuvimos que llamar a seguridad y resulta que ya ella había buscado ayuda y la tenían comiendo pastel de chocolate en uno de los restaurantes del hotel y yo muriéndome.
Les cuento todo esto porque ayer lo volví a vivir, pero esta vez con Alan (mi hijo menor) y una vez más afirmé que esos momentos que te paran el corazón son parte de la vida y que no importa cuanto control trates de tener sobre tus hijos o sobre ti. No importa cuanto los protejas y cuanto te esfuerces porque no se hagan ni un rasguño, la vida se encarga de dejar sus marcas.
Algo he aprendido yo con todo esto, es imposible que podamos pronosticar todo en la vida de nuestros hijos, pero si es posible que estemos preparados. En casa, trata de acomodar todo cuando tienes hijos pequeños, sobre todo si están en esa etapa de gatear y aprendiendo a caminar. Ponle protectores a los enchufes de la electricidad. Cierra los gabinetes que contengan productos peligrosos para ello. Te aconsejo que pases el curso de reanimación cardiopulmonar (RCP) es una técnica que salva vidas y es útil en muchas emergencias, como un ataque cardíaco o de ahogamiento y aun así mamá y papá, pasamos muchos sustos durante nuestra cosecha.
Un abrazo inmenso de Elisa
Alan después de un golpe Cerraduras para gabinetes Protectores para enchufes
Tal vez no le llames berrinches sino rabietas, pero sí de algo estoy segura es que como quiera que le llamemos, no nos gusta para nada cuando nuestros hijos entran en ese ciclo reactivo.
He venido hoy con este tema porque no conozco una mamá o un papá que no se haya enfrentado a una rabieta y quizás esto que te voy a decir ahora no sea de tu agrado: TÚ, MAMÁ Y PAPÁ, SON LOS CULPABLES DE MUCHAS DE LAS RABIETAS DE TU HIJOS, PERO NO TE JUZGO, NO, PARA NADA PORQUE YO TAMBIÉN LO HE HECHO. Déjame explicarte el porque de mi acusación.
Son muchas las ocaciones que usamos nuestro poder de adulto para orientar a nuestro pequeño o pequeña hacia alguna acción deseada, pero son muchas las ocaciones que no lo hacemos de la manera correcta, como por ejemplo, la hora del baño en mi casa. Todos los días a la hora del baño había un berrinche porque nunca era un buen momento para Alan (mi hijo menor) dejar de jugar. Y ahí llegaba yo, toda grande y con voz fuerte para sacarlo de su mundo y llevarlo al baño, al cual entraba gritando, pero claro, ¿de qué otra manera iba a entrar? Aquella situación cada tarde me hacia sentir mal y a Alan también. Pero la adulta soy yo así que un día después de una buena rabieta decidí cambiar la estrategia y ¿tú sabes qué? me resulto.
Para que Alan fuera a bañarse yo siempre le decía frases como:
Alan es hora de bañarse, Alan termina de jugar que tienes que ir al baño, Alan estas muy sucio, Alan, Alan…. Pero Alan es pequeño, ninguna de esas razones que yo le daba para ir al baño eran más interesantes que su juego divertido así que lo único que hice fue cambiar la frase. «ALAN VAMOS A BUSCAR ALGUN JUGUETE SUCIO PARA BAÑARLO» Ahí ocurrió la magia. Mi hijo se levanto y muy animado me trajo un carro y me dijo -sucio- y contento entró al agua, jugo con su carro y lo lleno de jabón. Ahora cada día el baña un juguete diferente, hasta a echado a perder uno que otro que no se podía mojar, pero bueno, la felicidad nunca es completa.
Esa estrategia la he aplicado para diferentes situaciones, por ejemplo, a la hora de dormir le invito a leer un libro. ¿Alan, qué libro quieres leer hoy? Le pregunto cada noche y él va y lo busca y camina con el libro en sus manos hacia la cama. Haciendo esto le permito escoger, tomar decisiones y sentirse valeroso y que tiene el control, a los niños les encanta sentir que tienen el control y a los adultos también.
Cada niño es diferente, ya lo sé, pero nos corresponde a nosotros tratar de arreglar la situación. Mamá y papá, les invito a usar la imaginación, créeme que lograras más a las buenas que a las malas y te ahorraras muchos berrinches. Recuerda que estas en plena cosecha, ponle dedicación y amor para recoger buenos frutos.
Hace 17 años atrás, cuando era estudiante de arte en Cuba, soñaba con visitar este lugar, «MOMA», el museo de arte moderno de New York y hace solo unos días tuve la dicha de estar allí. Fue realmente emocionante ver esas obras de arte que solamente había visto en las páginas de los libros, pero mi visita al «MOMA», además de emocionante, fue estresante.
¿Quieres saber por qué?
Pues porque ya no soy una estudiante de arte de 18 años. Ahora tengo 35 y visité el museo con mis dos hijos y tenía puesto un ojo en el cuadro y el otro en ellos. Sentí que me puse colorada cuando la veladora del salón me dijo:
-Please, hold his hand- (por favor, aguante su mano)
Yo le tomaba la mano pero mi hijo pequeño daba gritos porque quería correr y jugar. Bueno, aunque no fue como lo había soñado, estoy feliz de haber visitado New York y de haber venido al «MOMA». Del resto del viaje te cuento otro día. Solo te adelanto que mi esposo en medio de Times Square me dijo un tanto enojado:
-Elisa, yo no salgo más a este tipo de viajes de caminar mucho hasta que los niños no tengan al menos 12 años-
Los miramos a los dos correr divertidos por entre la gente y en el fondo sabemos que valió la pena.