Hoy comienza un nuevo año y como de costumbre, hago mi lista de propósitos. Cuando escribo mis propósitos es como hacer una guía de a donde quiero llegar, do lo que quiero lograr y hoy te quiero hablar de uno de mis propósitos, uno muy importante.
ME PROPONGO ESTE AÑO ENSEÑARLE EL VALOR DE LA GRATITUD A MIS HIJOS.
Yo vengo de una familia humilde, donde el amor siempre abundaba, pero todo lo demás escaseaba, incluso las cosas esenciales. Heredé ropa usada de amigas y primas mayores, compartí merienda con mi hermana y me quedé con hambre más de una vez. De esa forma, la vida me enseño a valorar lo que tengo.
Hoy mi situación es diferente porque me he esforzado para que no escaseé nada, como también se esfuerza mi esposo y así entre los dos, tratamos de que nuestros hijos vivan en abundancia pero… algo nos ha fallado, algo muy importante. Enseñarle el valor de la gratitud a nuestros hijos.
La semana pasada fue navidad y mis hijos recibieron muchos regalos, como cada año. Alan, mi hijo más pequeño aun no está saturado de tanto, pero Amelia, mi bella Amelia de 8 años ya se le hace más difícil asombrarse o sorprenderse con los regalos. Mientras ella abría sus regalos, yo la observaba detenidamente y me di cuenta de que durante estos años he olvidado inculcarle e mi hija el valor de la gratitud. Pero como dice el refrán, nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Quizás tu también has notado que, en la actualidad, los niños mientras más tienen, más quieren. Cada día están más sobre estimulados con video juegos, programas de televisión, apps como tik tok, donde todo pasa tan rápido, todo tipo de tecnología y juguetes computarizados y yo los miro y los veo inconformes y me da tristeza la verdad, y me pregunto:
– ¿Cuánto más hay que darles para que sean felices? –
No hay que darles más, lo que hay es que enseñarles a apreciar lo que tienen para que no vivan eternamente insatisfechos y criticando todo y esperando más de todos.
Los niños que son así siempre se están comparando con los demás como también les cuesta entender las opiniones de los amigos o familiares. Se aburren fácilmente y muestran poco entusiasmo cuando reciben regalos y una de las peores características desde mi punto de vista es que no paran de exigir.
Creo que es fundamental comenzar a poner en práctica en casa la gratitud y para poder inculcarle a mis hijos este valor he estudiado un poco y he buscado algunas vías para hacerlo y te las quiero compartir por si las quieres usar.
“Cajita de bendiciones”
Hoy que comenzó el año, le entregué a mi hija una cajita. Le expliqué que durante todos estos 12 meses ella echará un papelito cada vez que reciba un regalo, visite un lugar nuevo, pase un buen rato o viva una buena experiencia. Al finalizar el año abrirá la cajita y podrá ser más consciente de todas las bendiciones que tuvo.
“¿Cómo me sentiría si?
Todos sabemos que jugando es la mejor manera en la que los niños aprenden así que ¿por qué no usar el juego también para enseñar sobre gratitud? El juego de ¿Cómo me sentiría si?, le brinda a los niños la oportunidad de imaginarse sin alguna de sus pertenecías o también se pueden poner en el lugar de otra persona cosa que les cuesta tanto a ellos. Ejemplo de algunas de las preguntas que se les puede hacer es: ¿Cómo me sentiría sin mi casa? ¿Cómo me sentiría si nunca pudiera ir al parque? ¿Cómo me sentiría si no pudiera caminar?
«Ser ejemplo»
Por último, y ahora creo que este debió haber sido el primer punto. Si queremos que nuestros hijos sean agradecidos, debemos serlo nosotros, debemos mostrarles a ellos cuan agradecidos estamos por todo lo que tenemos, incluso, cuan agradecidos estamos de tenerlos a ellos como hijos.
La gratitud es sinónimo de bienestar, así que te invito a que la practica de dar las gracias sea también un propósito para ti en este nuevo año.
Recuerda que, para tener hijos felices, necesitamos ser padres felices y (agradecidos).
Gracias por acompañarme en esta cosecha que es la crianza de nuestros hijos y hasta la próxima.
Un abrazo grande de Elisa

Por lo que vivo en gratitud yo, mi familia.
