
Hace 17 años atrás, cuando era estudiante de arte en Cuba, soñaba con visitar este lugar, «MOMA», el museo de arte moderno de New York y hace solo unos días tuve la dicha de estar allí. Fue realmente emocionante ver esas obras de arte que solamente había visto en las páginas de los libros, pero mi visita al «MOMA», además de emocionante, fue estresante.
¿Quieres saber por qué?
Pues porque ya no soy una estudiante de arte de 18 años. Ahora tengo 35 y visité el museo con mis dos hijos y tenía puesto un ojo en el cuadro y el otro en ellos. Sentí que me puse colorada cuando la veladora del salón me dijo:
-Please, hold his hand- (por favor, aguante su mano)
Yo le tomaba la mano pero mi hijo pequeño daba gritos porque quería correr y jugar. Bueno, aunque no fue como lo había soñado, estoy feliz de haber visitado New York y de haber venido al «MOMA». Del resto del viaje te cuento otro día. Solo te adelanto que mi esposo en medio de Times Square me dijo un tanto enojado:
-Elisa, yo no salgo más a este tipo de viajes de caminar mucho hasta que los niños no tengan al menos 12 años-
Los miramos a los dos correr divertidos por entre la gente y en el fondo sabemos que valió la pena.
Elisa Sainz
